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sábado, 2 de enero de 2010

Un viaje cargado de aventuras.

Hoy volví de unas vacaciones familiares (es lo que tienen estas fechas).
Habría sido algo normal si no fuera por la odisea vivida.
Para empezar, una vez llego al aeropuerto, me dirijo a pasar el control de seguridad y veo que casi no hay cola. El pobre perro ladra: "¡GUAU! que poca gente, me dará tiempo a sacar el portátil y ver algún capítulo de alguna serie antes del vuelo" Iluso de mi... me empiezo a quitar todo de los bolsillos y lo deposito todo en las bandejas, como no había facturado llevaba, la mochila con el portátil y la maleta, sin contar el abrigo y esas cosas que uno necesita cuando hace algo de fresco.
Lo cargo todo en dos bandejas, las cojo como buenamente puedo, y agarro la maleta dispuesto a que la mierda esa me pite por cualquier cosa ¿y que me veo? Que donde hay capacidad para 8 o 10 colas, solo hay DOS con gente trabajando. Así que me he tirado veinte minutos con todo en las manos hasta pasar el control, donde, evidente mente, me ha pitado. Y lejos de chequearme me han hecho poner el pie en el detector de los zapatos.
Vamos, que podría haber pasado cualquier mierda facilmente, el problema no es ese, el problema es que no han cacheado a nadie. Pero bueno, lo de la seguridad en los aeropuertos es otro tema.

El caso es que una vez el avión a aterrizado, sin retraso, cosa mas curiosa, he ido a coger el autobús .
Aquí ha empezado lo divertido.

Una mujer muy apurada con una maleta enorme y varios bártulos mas ha entrado en el autobús (el cual estaba a reventar). No se exactamente por que, pero he sentido una gran curiosidad por ella.
Después de algún problema ha subido, y se ha puesto enfrente mio, a lo cual hemos empezado a conversar, al principio le solucione alguna duda por que estaba muy perdida y no sabia exactamente que coger para llegar allá donde quería. Como yo iba al mismo lugar le di conversión y pensé que así no tendría que hacer el viaje solo.
Bajamos del autobús y la acompaño a coger el tren, el cual había llegado, esperando a que encontrara la cartera (pues no se como lo hacen pero llevan miles de cosas en el bolso) para pagar el billete y por no dejarla sola, al final, yo también perdí el tren...
Bueno, ¡Ahora tendría compañía todo el trayecto!
Venia del extranjero, por lo que me parecía una mujer muy viajera (tenia la maleta llena de etiquetas y diferentes pegatinas de aeropuertos) seguimos charlando sobre cosas, poco importantes, no obstante ella adivino que estudiaba por la cara. (Me dijo que tenia cara de estudiar "El Error"

Después de una hora de converación me dice:

· Por cierto, me llamo Molly.
· Yo soy El Perro, encantado.

(A buenas horas nos presentábamos ¿no?)
Y nose como, acabamos charlando sobre matemáticas( ya ves, explicando matemáticas a una desconocida en el tren), sanidad y estudios.

Una vez llegamos a nuestro destino:

· Bueno, yo me voy por aquí, pero antes me iré a fumar un cigarro.
· ¡Ah pues te acompaño!
· Salimos fuera y me dice:
· Oye, tu no te preguntas cada vez que te acabas un cigarro, ¿Por que fumas?
· Pues si. Y no lo se. (Si alguien fuma y lee esto quizá nos entienda)

En esto apareció un extraño (otro más) y le pidió a ella fuego.
Mira tu, ella usaba cerillas, la cual cosa no le funcionaba muy bien, le deje mi mechero.
Resulta que se estaba fumando un porro.
Enseguida la charla con Molly derivo en drogas y la vida bohémica.
Antes de despedirnos, me dijo "Tendrías que hacer un corto de esto y de la odisea del viaje"
No he hecho ningún corto (de momento) pero te he dedicado la primera entrada de verdad en el blog.

Me despedí de ella y seguí mi camino, no creo que vuelva a ver a Molly nunca más, pero ha sido una experiencia muy agradable, me ha parecido una mujer de las que muchas perra jóvenes deberían aprender.

Así pues, mi viaje se ha hecho mas largo en tiempo, pero a mi me ha parecido mucho mas corto.

Quien sabe a que perro le olerás el culo mañana.

1 Ladridos:

El Pollo dijo...

como poco es una buena anecdota

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